La infructuosa búsqueda de Gustave. Burundi

Si hay un cocodrilo en el mundo que haya alcanzado categoría de leyenda y cuyo nombre todavía hoy provoque cierto respeto, ese es Gustave, un gigantesco cocodrilo del Nilo al que durante años se ha situado en las aguas del río Rusizi y del lago Tanganica, en Burundi.

Los habitantes de la zona le atribuyen un aterrador historial, con más de 300 personas supuestamente devoradas a lo largo de los años. Aunque nunca se ha podido confirmar esta cifra, la leyenda de Gustave ha crecido durante décadas, alimentada por los testimonios locales y por la enorme presencia humana en las orillas del lago y del río. Su tamaño, estimado en más de seis metros, y los numerosos intentos fallidos de capturarlo contribuyeron a convertirlo en uno de los cocodrilos más famosos y temidos de África.

Con semejante leyenda, era inevitable intentarlo. Así que durante el viaje por Burundi decidí acercarme hasta el Parque Nacional de Rusizi con la esperanza de encontrar al mítico Gustave y contemplar con mis propios ojos a uno de los mayores cocodrilos jamás conocidos.

Una vez embarcados en una pequeña barca, comenzamos la búsqueda recorriendo el río Rusizi hasta su desembocadura en el lago Tanganica. El paisaje es precioso y durante el recorrido aparecen numerosos hipopótamos, pelícanos, flamencos y decenas de especies de aves.

Eso sí, cocodrilos… ni uno.

Y de Gustave, ni hablamos.

Recorrimos las orillas con la esperanza de que, en cualquier momento, apareciera entre la vegetación aquella enorme silueta que durante décadas ha alimentado la imaginación de los habitantes de la zona y de miles de personas que han conocido su historia. Pero no hubo suerte.

En el parque apenas encontramos un cartel con su nombre. La leyenda, sin embargo, sigue muy presente. Todos conocen a Gustave, todos han oído hablar de él, pero nadie parece haberlo visto en los últimos años.

Quizá Gustave siga escondido en algún lugar de estas aguas. Quizá murió hace tiempo y nadie llegó a encontrar su enorme cuerpo. Lo que parece evidente es que, después de tantos años, el paso del tiempo ha conseguido lo que el hombre nunca pudo lograr: hacer desaparecer al monstruo sin necesidad de capturarlo.

Así que, buen viaje, Gustave. Que la tierra te sea leve. Si realmente has desaparecido, dejas detrás de ti a muchos ciudadanos aliviados y una leyenda que probablemente seguirá viva durante mucho tiempo.

Recomendaciones

Para visitar el Parque Nacional de Rusizi desde Buyumbura, lo más práctico es contratar un taxi que nos espere durante la visita y nos lleve de regreso a la ciudad. El parque se encuentra a unos 15 kilómetros de Buyumbura. El precio aproximado del taxi puede rondar los 40 USD.

El paseo en barco es agradable y permite observar especialmente aves e hipopótamos, aunque la experiencia puede resultar menos espectacular si ya se han visitado otros grandes parques africanos. La entrada al parque ronda los 20 USD y el barco puede costar desde unos 50 USD si se comparte hasta aproximadamente 120 USD si se contrata en exclusiva.

Si el objetivo principal es encontrar a Gustave, conviene rebajar mucho las expectativas. Su avistamiento no está garantizado y no existe constancia fiable de que haya sido visto en los últimos años.

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