Engorilado en el río Congo. República del Congo

Si hay un río en el mundo que evoque aventura, peligros, selvas impenetrables y exploradores legendarios, ese es el río Congo. El segundo río más largo de África, después del Nilo, y uno de los más caudalosos del planeta, ha sido durante siglos una de las grandes vías de penetración hacia el corazón del continente africano.

Desde los relatos de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas hasta las historias de otros grandes viajeros, el Congo forma parte de ese imaginario de África misteriosa que durante generaciones ha alimentado los sueños de cualquier viajero aventurero. Mi imaginación había navegado muchas veces por estas aguas a través de las palabras de otros. Ahora, por fin, podía hacerlo en primera persona.

Nuestro viaje por la República del Congo tuvo dos grandes momentos: la navegación por el legendario río Congo y la visita al Parque Nacional de Lesio-Louna, donde tuvimos uno de los encuentros más especiales de todo el viaje.

Llegamos a Kintele, una pequeña población situada a unos trece kilómetros de Brazzaville. Allí, junto a la orilla, encontramos pequeñas embarcaciones locales y barcos que parecen haber quedado abandonados hace décadas. Tras realizar los controles correspondientes, embarcamos en una pequeña piragua. La frontera con la República Democrática del Congo se encuentra justo al otro lado del río, por lo que las autoridades controlan cuidadosamente los movimientos para evitar cruzar inadvertidamente a la otra orilla.

Y allí comienza el sueño.

La embarcación parece una diminuta cáscara de nuez perdida en la inmensidad del Congo. El río se abre ante nosotros con una anchura y una fuerza difíciles de imaginar. Navegamos hacia los acantilados de Manguenguengue, dejando atrás poco a poco la capital y adentrándonos en un paisaje mucho más auténtico y tranquilo.

Llegamos al pequeño pueblo de Manguenguengue, una comunidad cuya vida está estrechamente ligada al río y que subsiste principalmente de la pesca. Pasear por sus calles, observar las embarcaciones y contemplar cómo transcurre la vida cotidiana al margen del turismo resulta una experiencia extraordinariamente auténtica.

Pero si navegar por el Congo era cumplir un viejo sueño viajero, nuestro siguiente destino nos reservaba otra experiencia difícil de olvidar.

En el Parque Nacional de Lesio-Louna, uno de los grandes protagonistas son los gorilas de llanura occidental. La reserva desarrolla programas de protección y reintroducción de estos impresionantes primates, una especie que ha sufrido durante décadas la presión de la caza y la pérdida de su hábitat.

Y allí conocimos a Kelly.

Kelly es un magnífico macho de espalda plateada, un animal inmenso cuya fuerza se hace evidente desde el primer instante. De repente, comienza a correr por la orilla del río Lefini, avanzando con una potencia y una velocidad que nos dejan completamente impresionados. Cada movimiento de su enorme cuerpo transmite fuerza, energía y poder. Durante unos instantes, simplemente nos quedamos observándolo, incapaces de apartar la mirada.

Ver a un gorila de semejante tamaño corriendo libremente a pocos metros de nosotros es una experiencia difícil de explicar. Su presencia, sus dimensiones y la potencia de sus movimientos nos recuerdan inmediatamente que estamos ante uno de los animales más poderosos de la selva africana. Kelly pasa frente a nosotros como un auténtico torbellino y nos deja grabada para siempre una imagen que difícilmente podremos olvidar.

Fue entonces cuando comprendimos el verdadero significado de estar completamente “engorilados”.

La República del Congo nos había permitido cumplir un viejo sueño, navegar por el legendario río Congo, y descubrir otro, mucho más emocionante, encontrarnos cara a cara con uno de nuestros parientes más cercanos en las profundidades de África.

Recomendaciones

Navegar por el río Congo desde Brazzaville puede resultar bastante caro con algunos operadores turísticos. Una alternativa es recurrir a embarcaciones locales y contactos de confianza en las poblaciones ribereñas, siempre comprobando previamente las condiciones de seguridad.

Para desplazarse hasta las zonas de embarque desde Brazzaville, el taxi es una opción sencilla y económica. El precio puede rondar los 7-8 euros, aunque conviene acordarlo previamente con el conductor.

En el Parque Nacional de Lesio-Louna merece especialmente la pena acercarse hasta las montañas de Epopo, desde donde se obtienen magníficas panorámicas del río Lefini y del extraordinario paisaje de la reserva. La visita y el avistamiento de gorilas deben organizarse con guías locales especializados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *