En la pequeña isla de Rolas, al sur de Santo Tomé, se encuentra uno de esos lugares que, aunque puedan parecer una simple curiosidad geográfica, terminan convirtiéndose en una parada casi obligatoria para cualquier viajero con cierta vena aventurera.
Aquí, los habitantes de Santo Tomé y Príncipe hablan del lugar como el “centro del mundo”. Y aunque geográficamente el famoso 0.0 tiene algún matiz, lo cierto es que la experiencia tiene algo de mágico: estamos exactamente sobre el Ecuador, en la latitud 0°, la línea imaginaria que divide la Tierra en los hemisferios norte y sur. Podemos colocar un pie en cada hemisferio y decir que, literalmente, estamos con un pie en el norte y otro en el sur.
El lugar está marcado por un pequeño monumento construido en 1936, conocido como Monumento del Ecuador, que señala el paso de esta línea imaginaria por el islote. Para un viajero aficionado a las curiosidades geográficas, hacerse una fotografía allí es, sin duda, un pequeño trofeo viajero. Y hacerlo en un diminuto islote tropical, rodeado de selva y playas paradisíacas, todavía lo hace más especial.
Llegar hasta Rolas también forma parte de la aventura. El islote solo es accesible por barco desde el sur de Santo Tomé y, tras desembarcar, hay que caminar por un sendero entre una vegetación exuberante hasta alcanzar el monumento, situado en una zona elevada con magníficas vistas sobre el Atlántico.
Pero el “0.0” es solo una pequeña anécdota dentro de un país que merece mucha más atención.
Santo Tomé y Príncipe es uno de esos destinos que todavía conservan una autenticidad difícil de encontrar. Un pequeño país insular perdido en el golfo de Guinea que combina una naturaleza exuberante, playas prácticamente desiertas, selvas tropicales, antiguas plantaciones coloniales y una gastronomía extraordinariamente ligada al mar.
En esta antigua colonia portuguesa encontramos densos bosques tropicales, enormes playas rodeadas de palmeras, ríos, cascadas y las antiguas roças, las grandes plantaciones de cacao y café que durante décadas fueron uno de los pilares económicos del archipiélago. Algunas permanecen abandonadas y cubiertas por la vegetación, mientras que otras continúan funcionando o han sido reconvertidas en alojamientos.
La historia del país está también inseparablemente ligada a estas plantaciones y al sistema de trabajo esclavo que se desarrolló durante la época colonial. Todo ello ha dejado una identidad cultural muy particular, en la que se mezclan las raíces africanas con la profunda herencia portuguesa.
Pero si hay algo que sorprende al viajero es la sensación de encontrarse ante un país todavía relativamente ajeno al turismo de masas. En muchos lugares puedes recorrer kilómetros de costa sin encontrar prácticamente a nadie, caminar por una selva escuchando únicamente el sonido de los pájaros o sentarte frente al océano sin compartir la playa con otros viajeros.
El sur de la isla de Santo Tomé es especialmente espectacular. Allí aparecen algunos de los paisajes más salvajes del archipiélago, con playas como Praia Jalé o Praia Inhame, bosques tropicales y lugares tan extraordinarios como el Pico Cão Grande, un impresionante monolito volcánico que emerge verticalmente de la selva y que se ha convertido en uno de los grandes iconos naturales del país.
Santo Tomé y Príncipe es, en definitiva, uno de esos destinos que merece la pena descubrir antes de que el turismo internacional termine transformándolo. Un pequeño paraíso africano donde la naturaleza sigue siendo protagonista y donde todavía es posible viajar con una auténtica sensación de aventura.
Y sí, para un viajero un poco friki de la geografía, hacerse una fotografía sobre el Ecuador es prácticamente obligatorio.
Recomendaciones
Visitar el Ilhéu das Rolas: la excursión al islote es imprescindible si se viaja al sur de Santo Tomé. El acceso se realiza en barco y la visita al Monumento del Ecuador es el gran recuerdo del viaje.
Alquilar un vehículo: para recorrer Santo Tomé por libre, disponer de coche ofrece mucha libertad. Para llegar a algunas de las zonas más remotas es recomendable un vehículo 4×4, especialmente por el estado de algunas carreteras y pistas.
Combinar naturaleza, playas y gastronomía: no recomendaría visitar Santo Tomé únicamente para descansar en la playa. Lo más interesante es combinar selva, plantaciones de cacao y café, playas, cascadas, pequeños pueblos y gastronomía local, especialmente pescado y marisco fresco. En Santo Tomé destacan restaurantes como Papa Figo y The Best, mientras que en Neves, Santola es una buena opción para disfrutar de un buen buey de mar.
























