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Mi vida Tuareg. Argelia

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A lo largo de los años he tenido la suerte de disfrutar de algunos de los mejores desiertos del mundo, como los de Namibia, Marruecos, Omán o Mauritania. Los he recorrido con mis propios vehículos o a través de visitas puntuales con agencias locales, pero hasta llegar a Argelia no había tenido la oportunidad de convivir en profundidad, durante varios días, con auténticos moradores del desierto. En este caso, fueron dos increíbles tuaregs quienes nos abrieron las puertas a su forma de vida en el mar de dunas y rocas del sur del país.

Desde Djanet partimos con nuestro veterano 4x4 para recorrer lo que muchos consideran la zona más bella del inmenso Sáhara, el Parque Nacional del Tassili n’Ajjer, conocido como la Capilla Sixtina del Desierto. En el país más grande de África, el trayecto desde la capital, Argel, hasta Djanet, en el sureste del país y auténtica puerta de entrada al desierto, supera las dos horas de vuelo.

A lo largo de los días tuvimos la oportunidad de conocer los pequeños detalles de la vida cotidiana de los habitantes del desierto, el aprovechamiento de los escasos recursos que ofrece este entorno extremo, la lectura del viento y de las tormentas de arena, la orientación mediante la posición del sol y las estrellas, y la importancia de los rituales diarios. Recogimos la imprescindible y escasa leña disponible de lugares inverosímiles, compartimos comidas y bebidas en bellísimas ceremonias del té y aprendimos a preparar platos tradicionales como la taguela, un pan que se hornea directamente bajo la arena caliente. Una vez cocido, se limpia, se desmenuza y se acompaña con una salsa de verduras preparada en las brasas. Fuimos testigos también de su profunda fe, rezando cinco veces al día, y de una forma de vivir marcada por la calma, el respeto y la adaptación a la naturaleza más extrema.

El desierto nos regaló paisajes de una belleza sobrecogedora, dunas infinitas, formaciones rocosas esculpidas por el viento, caravanas de camellos y pinturas rupestres de miles de años de antigüedad que hablan de antiguas civilizaciones y de sus modos de vida. Este paraíso apenas visitado, que recorrimos prácticamente en soledad, nos ofreció una experiencia única e inolvidable. Una pequeña incursión en el Sáhara que nos permitió sentirnos, por unos días, como auténticos tuaregs.

Recomendaciones

  • El visado para Argelia debe solicitarse en la embajada o en los consulados de Argelia en España. Dependiendo de la ciudad de residencia, será necesario acudir a una u otra representación diplomática.
  • Para quienes deseen evitar el procedimiento tradicional del visado, Argelia está promoviendo la visita a los desiertos del sur mediante una visa a la llegada, disponible para viajeros que realicen un tour con una agencia local autorizada en el desierto del Tassili.
  • Merece especialmente la pena convivir con los tuaregs, aprender de su conocimiento milenario del desierto y descubrir la mejor manera de sobrevivir y adaptarse a un clima tan extremo.