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El corazón de la Roma africana. Argelia

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Llegar a Argel es el primer paso para adentrarse en el extraordinario legado romano del norte de Argelia. Desde la capital, lo más recomendable es dirigirse hacia el este hasta la ciudad de Constantine, conocida como la ciudad de los puentes por sus espectaculares desfiladeros y pasos elevados. Constantine es un excelente punto base desde el que explorar dos de los yacimientos romanos más impresionantes del país, Timgad y Djemila, ambos situados a unas dos horas de carretera.

Timgad, fundada alrededor del año 100 d.C. por el emperador Trajano, es uno de los mejores ejemplos de ciudad romana planificada que se conservan en el norte de África. Diseñada originalmente como un asentamiento militar para veteranos del ejército romano, su trazado es sorprendentemente ordenado, casi geométrico, con calles que se cruzan en ángulo recto siguiendo el esquema clásico del campamento romano. Pasear por Timgad permite recorrer con claridad el cardo, el decumanus, el foro, las termas, el teatro y los mercados, y comprender cómo se organizaba la vida cotidiana hace casi dos mil años.

Djemila, conocida en época romana como Cuicul, ofrece una experiencia distinta y, para muchos, aún más evocadora. A diferencia de la regularidad de Timgad, Djemila se adapta al terreno montañoso que la rodea, lo que le otorga un carácter más escénico. Sus ruinas se extienden entre colinas, creando un contraste muy especial entre la piedra romana y el paisaje. Aquí todavía se conservan en pie templos tan destacados como el de Septimio Severo o el de Venus, testigos del esplendor alcanzado por la ciudad durante los siglos II y III, especialmente bajo el reinado de emperadores como Caracalla.

En ambos yacimientos nos impresionó no solo la monumentalidad y el excelente estado de conservación de las ruinas, sino también el hecho de recorrerlos casi en completa soledad. Resulta sorprendente que lugares de un valor histórico tan extraordinario reciban tan pocos visitantes. El silencio era casi absoluto y solo se rompía por las llamadas a la oración que llegaban desde pequeñas mezquitas cercanas, creando un contraste poderoso entre el pasado romano y la vida actual que continúa alrededor de las ruinas.

Uno de los elementos más impactantes tanto en Timgad como en Djemila fueron los mercados, extraordinariamente bien conservados. Sus pequeños puestos, las barras de piedra donde se exponía la mercancía y la organización de los espacios comerciales permiten imaginar con facilidad el bullicio que debió de llenar estas ciudades en su época de esplendor.

El cierre de la visita llegó en Djemila con una escena difícil de olvidar. En el antiguo foro, rodeados de columnas y restos milenarios, un grupo de niños locales improvisaba uno de los partidos de fútbol más especiales que hemos visto nunca. Bajo la mirada silenciosa de templos y edificios levantados hace casi dos mil años, el balón rodaba sobre la piedra romana, uniendo pasado y presente de una forma sencilla y emocionante.

Recomendaciones

  • Se puede viajar a Constantine desde Argel en avión, aunque conviene tener en cuenta los frecuentes retrasos de los vuelos.
  • Contar con un guía local permite comprender mejor la historia y los detalles que esconden estas fascinantes ruinas, y enriquece enormemente la visita.
  • Los museos de ambos yacimientos albergan espectaculares mosaicos romanos, muy bien conservados, que merecen una visita detenida para completar la experiencia.